January 18th, 2008

La Casa o la Ciudad

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El pensamiento clásico establecía una transición sin fisuras desde el ámbito privado de la casa hasta el dominio público de la ciudad. En un texto célebre, Leon Battista Alberti aseguraba que la ciudad es una casa grande, lo mismo que la casa es una ciudad pequeña, subrayando la correspondencia entre el todo y las partes característica del clasicismo, y reuniendo las distintas escalas del entorno en una cosmovisión compartida. Pero la ciudad renacentista se conforma a menudo como el dominio privado de un príncipe o una familia, y la casa señorial tiene a su vez funciones representativas y protocolarias que corresponden al ámbito público. El humanismo, al cabo, no está fundado en la autonomía del individuo, y el concepto de la intimidad o lo privado está aún lejos de emerger en la historia social.

La irrupción caudalosa del individualismo no se produce hasta la Ilustración, inicio de una transformación radical de la habitación y el territorio, renovados escenarios de la actuación autónoma de una miríada de partículas elementales liberadas de los vínculos que les otorgaban cohesión limitando su libertad. Puesta en movimiento por esta formidable mudanza, la ciudad se convierte en un organismo nuevo, cuyo crecimiento acelerado da lugar a lo que llamamos revolución urbana: un proceso impulsado por individuos, y que sin embargo los devora como Saturno a sus hijos, de manera que la sociedad industrial adopta por doquier estructuras colectivistas que generan a la vez el gigantismo y la anomia de la metrópolis, el malestar urbano y el desafecto que se expresa en la búsqueda de paraísos personales.

En los umbrales del siglo XXI, la ciudad no es ya una casa que podamos habitar con confianza, y aún menos es la casa una ciudad que suministre los elementos esenciales de la sociabilidad. Se diría que la ciudad ha devenido inhabitable, y la casa insociable, de suerte y manera que ambas sólo pueden unirse por una conjunción disyuntiva: la casa o la ciudad, porque la ciudad contemporánea se ha hecho tan enemiga de la casa como ésta de la ciudad actual. De hecho, la casa —o más bien la multiplicación interminable de residencias unifamiliares o unipersonales— ha creado su propia ciudad, una variante desmadejada y diluida de lo urbano que los reformadores del siglo xix llamaron ciudad-jardín, y que hoy preferimos calificar de suburbana para no denominarla infraurbana o antiurbana.

Publicar casas exquisitas sin llamar la atención sobre el modelo territorial y social donde se producen resulta al cabo de una cierta obscenidad crítica, y aquí se procura poner remedio a esa carencia mediante la conjunción oximorónica o esquizofrénica de textos que documentan y evalúan la ciudad dispersa del sprawl junto a proyectos que ilustran el refinamiento conceptual o formal de algunas casas singulares. Esta combinación de redacción abrasiva y golosina visual es desconcertante, y acaso censurable; pero la sociedad del espectáculo nos arrastra a todos, y en las aguas turbulentas de ese río que nos lleva —arrebatados por la corriente o el viento de la historia como el ángel de Paul Klee bajo la mirada de Walter Benjamin— quizá sólo podamos aspirar a mantener los ojos bien abiertos.

January 18th, 2008

“EL PRESENTE ETERNO”

Comienzos de la Arquitectura

 BIBLIOGRAFIA

-GIEDION,Sigfreid. El presente Eterno.Los comienzos de la arquitectura.vol.II, Madrid, Alianza 1981 (1964)

-RIPOLL PERELLÓ.E. Simposio Internacional del Arte rupestre.,Barcelona, Diputacion provincial,1966.

-DELPORTE.H. La figuracion animal en el arte prehistorico Paris-Mmadrid ,Picard ,1985

January 18th, 2008

Leon Battista Alberti

Estudió en Padua y Bolonia pero su formación artística tuvo lugar en Roma donde llegó en 1432. Presente en Florencia en 1434, Alberti encuentra en Brunelleschi, Donatello y Masaccio la afirmación de sus propios principios. En Florencia sus principales obras son encargo de la familia Rucellai.

Obra arquitectónica

Palacio Rucellai, en Florencia.
Fachada de Santa María Novella, en Florencia.
Templo Malatestiano, en Rímini.
Iglesia de San Andrés, en Mantua.

Obra como tratadista

Descriptio Urbis Romae, 1434
De pictura (1435).
De statua (1464).
De re aedificatoria, 1485)

December 5th, 2007

Arquitectura funeraria, arte en el cementerio Ciriego.

Las actividades llevadas en los últimos años encaminadas a la protección del Patrimonio Cultural, han supuesto un gran esfuerzo para algunas administraciones, pero han permitido, en el caso del Patrimonio Histórico, preservar sobresalientes creaciones arquitectónicas y artísticas; obras señeras, testimonio de una época, ubicadas en un ente vivo como es la ciudad.

Pero curiosamente, los cementerios, uno de los espacios más respetados por la ciudadanía, no han tenido la misma suerte, a pesar de que las necrópolis son reductos de ciudades en los que se resumen buena parte de la historia, del comportamiento social y de la demanda artística durante un amplio arco temporal.
Santander cuenta con un excelente ejemplo, el Cementerio de Ciriego, uno de los más destacados en el ámbito funerario del norte de España, tanto por la traza del recinto como por las obras que en el se custodian. Por esta razón, la Sociedad Mixta Cementerio Jardín ha encargado un estudio a la historiadora del arte Carmen Bermejo con el fin de catalogar y poner en valor el patrimonio arquitectónico y artístico del campo santo. En este sentido, el responsable de esta sociedad, Samuel Ruiz, se muestra ilusionado con editar una publicación monográfica dedicada a Ciriego en la que se analice la historia del cementerio y se estudien los panteones más destacados por su valor artístico.

December 4th, 2007

Arquitectura Funebre en Egipto


Para entender la cultura egipcia hay que tener en cuenta el concepto que aquel pueblo tenía acerca de la vida y de la muerte.

Debido a las creencias de ultratumba, se desarrolla un arte dedicado a los muertos. La verdadera vida, para el egipcio, empezaba después de la muerte. Para asegurar esta vida, había que proteger al cadáver de su corrupción, de ahí que se desarrollaran las técnicas de momificación. La tumba es la MORADA DEL MUERTO, y en ella se intentaría reproducir la vida terrenal. El muerto disfrutaría, eternamente, dentro de su tumba, de una vida igual a la que había pasado en la tierra [DOUAT].

Prueba de que para la cultura egipcia era más importante la vida del más allá y el bienestar de los dioses que el propio bienestar de los hombres es que, mientras las viviendas se construían en materiales perecederos -adobe-, los templos y las tumbas fueron construidos con piedra, ya que estaban concebidos PARA LA ETERNIDAD.

Para que la vida eterna fuera un éxito debían cumplirse una serie de requisitos: la preservación del cuerpo [la momificación se conservó como práctica funeraria hasta la llegada de los árabes], el Juicio de los Muertos [Demostración de que se había preservado la Macat, el orden, el cosmos. El difunto sería entonces un “justificado”. En la balanza una pluma de avestruz que representa a Macat] la construcción de una morada para el muerto, la tumba.

Los tres tipos de tumbas en Egipto son

La MASTABA -banco, en árabe- es el tipo de tumba más antiguo. Consta de dos partes: la cámara funeraria, subterránea, y la capilla en la parte superior que consiste en una construcción en forma de pirámide truncada. Se cree que simboliza la unión del Alto y el Bajo Egipto.

LA PIRÁMIDE. El faraón Zoser, de la IIIª dinastía (c. 2700-2620 a. C.), encarga a su arquitecto IMHOTEP, la construcción de un gran complejo funerario en SAQQARAH. Consiste en un gran recinto amurallado en cuyo centro se alza la pirámide escalonada; se cree que la genialidad del arquitecto estribó en construir una serie de mastabas superpuestas y decrecientes en tamaño . Para algunos expertos, sería una suerte de escalera hacia el cielo para el faraón. En los muros del recinto, destacan las columnas protodóricas.

Snefru, fundador de la IVª Dinastía (2600-2500 a. C.), edificó tres pirámides; la primera escalonada, la segunda romboidal y la tercera presenta por primera vez la regularidad geométrica de la pirámide perfecta: ES UN EDIFICIO DE PLANTA CUADRADA CUYAS CUATRO CARAS O FACHADAS SON TRIÁNGULOS ISÓSCELES CON LAS PUNTAS CONVERGENTES; está construida con piedra dura y recubierta por un revestimiento muy fino de caliza. Las pirámides posteriores están concebidas exactamente sobre el mismo plan, variando solamente las dimensiones; el revestimiento de caliza aparece reemplazado a menudo, en la base, por otro de granito.

El conjunto más célebre es el de las pirámides de Kheops, Kefrén y Mikerinos, levantadas sobre la meseta de Gizeh. Constituyen el ejemplo más acabado de la PIRÁMIDE CLÁSICA y estaban en la lista de las Siete maravillas del mundo. Si bien el aspecto exterior apenas cambió, la evolución prosiguió en la disposición de las cámaras funerarias, que dejarán de ser subterráneas. El conjunto se completa con templos funerarios en la orilla del Nilo, conectados con las pirámides mediante suaves rampas. Al norte del templo funerario de Kefrén se encuentra la Esfinge [PA SECHEM ANKH: LA IMAGEN DE LA VIDA].

LOS HIPOGEOS O SIRINGAS. Tradicionalmente se dice que los hipogeos -tumbas excavadas en las paredes de acanntilados o subterráneas- son propias de épocas más tardías, pero ya desde fines del Imperio Antiguo altos funcionarios utilizaron este tipo de enterramiento, mientras que los faraones continuaron con la tradición de las pirámides. Pero en el Imperio Nuevo adoptaron este tipo de tumba.

Todas las tumbas se decoraban con bajorrelieves o pinturas alusivas a la vida eterna, en las que las figuras suelen representarse de forma no naturalista, sino siguiendo la TÉCNICA COMPLETIVA

También en ellas se encuentran muebles y todo tipo de utensilios. Incluso se dejaban en ella unas pequeñas figuras llamadas ushebtis (respondientes), que se creía trabajarían para el difunto.

Por último, se situaba una estatua-retrato del difunto, sustituto de la momia para el Ka.